Botoncito

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El mejor amigo de Botoncito era, sin duda, Ojalito. Eran inseparables. Pero un día, el hilo que mantenía a Botoncito sujeto a la blusa de Ana, de repente, se rompió… Es así como Botoncito va a parar a los rincones más inhóspitos de la habitación de Ana, donde conocerá a Sonajero, a Babero y a Osito, que yacen olvidados bajo los muebles del cuarto porque Ana ya no los necesita… Entonces Botoncito les explicará que Ana ya puede dejar de llorar, ya sabe comer muy bien y también sabe conciliar el sueño sola. ¡Y todo porque ellos le ayudaron a hacerlo cuando era un bebé!
Para hablar sobre la infancia y el hecho de crecer, los recuerdos, las experiencias vitales, la empatía…

Esconderse en un rincón del mundo

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¡Vale, vale! ¡No volveré a decir que no me gusta esta familia! ¡Tampoco diré que os odio! ¡Es solo que a veces me gustaría que me dejarais tranquilo un rato! ¡Aquí todo está bien! ¡Todo menos yo, quizás! Vale, es mi problema. Vale, de todos modos, los mayores nunca os equivocáis. Lo que pasa es que los pequeños somos unos desobedientes. Vosotros no sois los únicos que tenéis preocupaciones, ¡yo también las tengo! Lo que pasa es que no os las cuento, y punto. Por favor, ¡no estéis tan preocupados!, ¿de acuerdo? Ya soy mayor, puedo cuidar de mí mismo. No voy a abandonaros, ¡pero también tengo cosas que hacer! Tampoco soy un bicho raro, hay mucha gente así. Bueno, ¡todos queremos escondernos en un rincón del mundo! De todos modos, diga lo que diga, ¡no me creeréis! ¡Chis!

Pequeña Luna

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Pequeña Luna refleja cómo es el carácter de los niños en sus primeros años, cuando las palabras empiezan a asomarse a su boca, cuando desarrollan sus sentidos y la percepción del mundo que les rodea, cuando quieren llamar la atención de los demás ante aquello que a ellos mismos les llama la atención, cuando comienzan a mostrar una energía desbordante y son incansables. Antes de que pueda asimilar que el día se divide en mañana, tarde y noche, y que hay un tiempo para jugar, pero también un tiempo para descansar, Bubú se fija en la luna.

Actúa por repetición, tanto con sus gestos como con sus palabras; es su peculiar manera de comunicarse, independientemente de que los demás puedan seguir o no su ritmo. Las ovejas, el pato, el elefante, el canguro o el búho completan esta fábula tierna y hermosa.

Suca y el oso

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Era Suca una raposita nueva, alegre y saltarina. Tenía un pelo rojizo, suave, que brillaba como seda y devolvía la caricia cuando se le tocaba. Suca no tenía que ir al colegio, y correteaba a su antojo por el bosque. Descubría nidos y encontraba nueces que no sabía abrir y abandonaba después de olfatearlas.